Infiltraciones ácido hialurónico

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¿Qué es el ácido hialurónico?

El ácido hialurónico (AH) o hialuronato sódico es un polisacárido de alto peso molecular que está ámpliamente distribuído por todos los tejidos del cuerpo y está presente en altas concentraciones en determinados tejidos como el líquido sinovial y la piel. Actúa como lubricante tisular y se cree que juega un papel importante en la modulación de la interacción entre los tejidos adyacentes. Además, actúa de soporte viscoelástico entre tejidos.

Polisa… ¡¿qué?!

Un polisacárido es una molécula formada por la unión de muchos monosacáridos que son los glúcidos (azúcares) más sencillos. Así forma una cadena muy larga y pesada y con mucha capacidad para retener agua pegada en ella y por tanto mantener una hidratación sana de la estructura en la que se encuentra.

¿Para qué o quién está indicado?

El ácido hialurónico (AH) por inyección intra-articular se lleva utilizando en el tratamiento del dolor en artrosis de rodilla desde hace más de dos décadas.

Las diferentes preparaciones de hialuronato sódico están indicadas como suplemento viscoelástico o substitutivo del líquido sinovial en las articulaciones del cuerpo humano, y por tanto siempre que necesitemos tratar los síntomas de las disfunciones articulares como la artrosis, osteoartritis poco avanzadas, lesiones deportivas agudas, sobrecarga articular… Las acciones del ácido hialurónico dentro de la articulación son de lubricación y soporte mecánico.

También existen preparados específicos de ácido hialurónico para algunas lesiones tendinosas. En este caso la aplicación es extraarticular, es decir, fuera de la articulación.

¿En qué consiste el tratamiento?

El ácido hialurónico ha sido formulado para ser administrado en sesiones de 1 a 3 inyecciones (según la patología a tratar). La viscosuplementación proporciona alivio del dolor de forma segura para el paciente y actúa localmente en la articulación sin efectos secundarios sistémicos y sin interferir en los procesos normales de cicatrización de las heridas.

Si bien se desconoce el mecanismo preciso por el cual AH reduce el dolor asociado a la artrosis, se sabe que produce los efectos siguientes: mejora las propiedades viscoelásticas del líquido sinovial, protege la superficie del cartílago articular, inhibe la inflamación, induce su propia biosíntesis endógena, reduce la percepción del dolor y puede ralentizar la degeneración del cartílago.

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